Errores comunes al instalar latiguillos en termos y calentadores

Un termo eléctrico o un calentador de ACS puede ir perfecto durante años… hasta que un “pequeño” detalle en los latiguillos se convierte en goteos, pérdida de caudal o corrosión en las conexiones. Y lo peor es que muchos fallos se repiten: elegir mal la medida, sellar donde no toca, estrangular el flexible para que “entre” o apretar con prisas.

Justamente por ese motivo en esta guía queremos compartir contigo algunos ejemplos reales y los errores típicos de los latiguillos de termos y calentadores, por qué pasan, cómo detectarlos a tiempo y cuándo conviene cortar por lo sano y llamar a un profesional.

Antes de tocar nada: seguridad y diagnóstico rápido del goteo

Antes de pensar en cambiar nada, te interesa hacer dos comprobaciones simples. Primero, porque te ahorran desmontajes innecesarios. Segundo, porque un “goteo” no siempre viene del latiguillo: a veces la fuga está en la junta, en la rosca de pared, en una llave, o incluso en la válvula de seguridad del termo. Si empiezas sin identificar el origen, puedes apretar de más, deformar juntas o dejar el problema igual.

Corta suministros

  • Termo eléctrico: corta corriente (diferencial/automático del termo) y cierra la llave de entrada de agua.
  • Calentador a gas: si vas a trabajar solo en el circuito de agua, puedes hacerlo tú mismo, pero si hay que tocar gas o abrir el aparato, es terreno de profesional. En este tipo de intervención, la parte de gas no se toca.

Cómo identificar el punto exacto de la fuga

  • Tuerca del latiguillo (hembra) en el aparato: si gotea, el problema suele estar en la junta o en el apriete.
  • Rosca de pared (macho): si gotea junto a la llave, suele ser un mal sellado o una rosca dañada.
  • Válvula de seguridad del termo: puede gotear de forma puntual cuando el agua se calienta y aumenta la presión. Si el goteo es continuo o excesivo, ya no es “normal” y conviene revisarlo.

Válvula de seguridad del termo: dónde va y por qué es indispensable

Aquí sí merece la pena ser muy claro, porque es uno de los puntos que más problemas evita a largo plazo. La válvula de seguridad no es un accesorio decorativo, sirve para proteger el calderín del termo frente a sobrepresiones, evita retornos de agua y además te facilita el mantenimiento. Si falta, si está mal colocada o si la anulas sin querer, estás dejando la instalación sin “salida” cuando sube la presión.

Dónde se coloca exactamente

La válvula de seguridad se instala siempre en la entrada de agua fría del termo, que suele identificarse con el color azul.

El montaje correcto, de la pared hacia el termo, es el siguiente:

  • Toma de agua o llave de corte
  • Latiguillo de entrada
  • Válvula de seguridad enroscada directamente al termo (en la entrada de agua fría)

Y aquí está la clave: la válvula debe ir lo más cerca posible del termo, sin accesorios intermedios, empalmes improvisados ni soluciones “creativas”. Cualquier elemento añadido entre medias puede impedir que cumpla bien su función de protección. Si necesitas una referencia concreta, en nuestra Tienda online contamos con válvulas de seguridad para termo de varias medidas, una de 1/2 y otra de 3/4.

Sus tres funciones clave

  • Alivio de presión: al calentar, el agua se expande y la presión sube. La válvula libera el exceso para proteger el termo.
  • Función antirretorno: evita que el agua caliente “vuelva” a la red de agua fría y ayuda a que el termo no se vacíe por retorno en ciertas situaciones.
  • Descarga manual: muchas llevan palanca para abrir manualmente y facilitar vaciados o comprobaciones. Para facilitar la tarea de vaciado del termo, abre también un grifo de agua caliente para que entre aire y el vaciado sea continuo.

Detalles que te ayudan a evitar sustos

  • Sentido de flujo: si la válvula lleva flecha, debe apuntar hacia el interior del termo.
  • Goteo puntual: puede aparecer durante el calentamiento. Si molesta, lo normal es conducir la descarga hacia un desagüe con un tubito adecuado (sin taponar la salida).
  • Sellado en la rosca: en este punto el sellado suele ser por rosca. Usa PTFE/hilo si corresponde (y siempre en la rosca adecuada). En cambio, en uniones con junta plana, la junta es la que sella y no se “refuerza” con PTFE.

La importancia de elegir bien el latiguillo: medida, conexión y longitud

La gran mayoría de los problemas comienzan antes de montar: compras “uno que te suena” y luego fuerzas la instalación para que encaje. Debes tener en cuenta que, en termos y calentadores, el latiguillo trabaja con cambios de temperatura y ciclos de presión, así que no conviene improvisar. Aquí se decide si la unión queda estanca años o si comenzará a gotear desde el primer calentón. Por eso conviene fijarse en cuatro puntos: medida, tipo de conexión, caudal y longitud.

Medida: 1/2" o 3/4", no son intercambiables

Lo básico es acertar con la medida: los termos pequeños suelen llevar rosca de 1/2", mientras que los acumuladores grandes o calentadores usan 3/4". Revisa las conexiones del equipo o lleva el latiguillo antiguo como muestra antes de comprar.

Tipo de conexión: macho y hembra en su sitio

Un detalle importante es respetar el tipo de rosca. En la mayoría de termos y calentadores, las conexiones del aparato son rosca macho, por lo que el latiguillo debe ser hembra en ese extremo. Si no coincide, acabarás forzando la unión o usando adaptadores innecesarios que pueden generar fugas.

Caudal: cuando el “flexible normal” se queda corto

En termos y, sobre todo, en calentadores, el caudal importa más de lo que parece. Un latiguillo que estrangula el paso puede traducirse en menos presión en la ducha, entrada de agua más pobre y, en calentadores de encendido por caudal, fallos de arranque o funcionamiento inestable.

Por eso, si quieres evitar cuellos de botella, tiene sentido priorizar una gama pensada para mantener el flujo, como los latiguillos de la gama Super para calentador y termo. Y si tu instalación te obliga a montajes especialmente exigentes o de gran caudal, la línea Gran Caudal está orientada a conexiones técnicas con montaje sin torsión, justo lo que necesitas cuando no te puedes permitir “sesgar” el paso de agua.

Longitud latiguillo termo: sin tensiones, sin curvas forzadas y sin empalmes

El latiguillo debe ser lo bastante largo para formar curvas suaves. Si queda corto o estrangulado, se reduce el paso del agua y se fatiga el conjunto. Si sobra demasiado y lo “encajas” a presión, también genera tensiones. Lo ideal es una curva amplia que no obligue a doblar el tubo.

Y un detalle extra que suele ahorrar problemas: si necesitas más recorrido porque cambias la ubicación u orientación del termo, es mejor un solo latiguillo largo que encadenar empalmes. Menos uniones, menos puntos de goteo con el paso del tiempo. Tienes opciones largas, por ejemplo, un latiguillo ACB de 150cm.

ACB o inox: ¿cuál te conviene en casa? En condiciones domésticas normales, suele encajar muy bien el ACB por su enfoque anticorrosión y su flexibilidad, especialmente en ambientes húmedos o donde el latiguillo queda con curvas. Aquí te contamos todas las diferencias entre ambos materiales.

Ejemplos útiles, según tu instalación:

  • Espacios muy controlados: este kit de Tucai que incluye dos latiguillos flexibles anticorrosión
  • Un poco más de holgura: busca opciones de 45–60 cm
  • Si necesitas giro sin retorcer el flexible: en vez de “doblarlo a la fuerza”, valora un codo roscado 90º 1/2"

Errores al instalar latiguillos en calentador y termo

Si estás buscando errores al instalar latiguillos en termo o errores al instalar latiguillos en calentador, aquí está el corazón del problema: sellar donde no toca, apretar mal o montar con prisas. La buena noticia es que casi siempre puedes prevenirlo con un método: roscar a mano, revisar juntas, apretar firme y comprobar con calma. La mayoría de fugas aparecen por pequeños descuidos que se repiten una y otra vez.

Error 1: apretar poco o de más

Cuando la unión sella con junta plana, un apriete firme y uniforme es suficiente. Si aprietas poco, se generan microfugas; si te pasas, puedes deformar la junta o dañar la tuerca. Usa siempre dos llaves: una para sujetar la parte fija y otra para girar, evitando torsionar el latiguillo.

Error 2: usar teflón donde la unión sella con junta plana

Uno de los errores más comunes es aplicar PTFE en uniones que ya llevan junta de goma. En esas conexiones, el sellado lo hace la propia junta, y añadir teflón puede provocar fugas. El PTFE o hilo sellador solo se aplica en roscas macho sin junta.

Error 3: rectificar el apriete con PTFE

Si giras un poco hacia atrás una conexión con PTFE para “alinear”, el sellado pierde eficacia. Planifica la orientación antes de apretar o usa un sellador más flexible si necesitas margen de ajuste.

Error 4: montar con una junta vieja, dañada, mal puesta o doble junta

Al desmontar, la junta antigua puede quedarse pegada en el asiento. Si montas la nueva encima, el sellado se deforma y gotea. Revisa siempre que quede una sola junta en buen estado, bien centrada y con el asiento limpio.

Error 5: enrollar mal el PTFE/hilo (o en la dirección equivocada)

El sentido de enrollado importa: debe seguir el mismo sentido de roscado, de modo que al apretar el sellado se compacte en lugar de soltarse. Si lo colocas al revés, al girar se desenrollará y la fuga aparecerá enseguida.

Error 6: desmontar y apretar en el orden equivocado

Al quitar el latiguillo viejo, afloja primero la hembra del aparato y después el macho de la pared. La tuerca hembra gira libre, el macho suele estar “anclado” a la instalación. Si atacas el macho primero, puedes acabar doblando el tubo fijo. Para apretar, lo mismo: sujeta la parte fija con una llave y aprieta la tuerca con la otra.

Error 7: retorcer el latiguillo para que encaje

Si el recorrido te queda “forzado”, no lo soluciones a base de torsión. Eso reduce el paso, castiga el latiguillo y multiplica las fugas en latiguillos para termo con el tiempo. Mejor solución: más longitud, un recorrido más limpio o un accesorio de giro (como un codo roscado 90º). Y si tu caso es de caudal exigente o montaje complicado, valora la gama ExtraTwist de Tucai, para evitar torsiones.

Errores típicos que reducen el caudal y hacen fallar el equipo

Ahora que ya conoces los errores típicos de los latiguillos para termos y calentadores, debes de saber que no todos los problemas se ven como gotas. A veces, el síntoma es que sale poca agua caliente, el calentador no arranca o el termo tarda toda una eternidad. Y ahí, otra vez, los latiguillos y elementos cercanos tienen mucho que decir.

Latiguillo estrangulado o con curvas muy cerradas

Un latiguillo aplastado o demasiado doblado restringe el paso de agua y genera pérdidas de presión. Además, si el calentador no detecta suficiente flujo, puede no activarse. Comprueba que el recorrido sea lo más recto posible.

Filtros y aireadores obstruidos

Cuando el aireador o el filtro del grifo están taponados por cal o suciedad, el caudal se reduce y el calentador no arranca. Antes de pensar en cambiar el equipo, limpia o sustituye estos elementos. En Iterflex encontrarás aireadores y recambios compatibles.

No purgar el aire al volver a abrir el agua

Después de cerrar y volver a abrir el circuito, abre un grifo de agua caliente durante unos segundos para eliminar el aire atrapado. Si no lo haces, puedes notar caudal irregular, ruidos o incluso que el calentador no reaccione correctamente.

Cómo detectar a tiempo un latiguillo defectuoso sin desmontar medio baño

Lo cierto es que aquí la prevención vale oro, porque un latiguillo puede fallar de forma progresiva (goteo, corrosión, pérdida de sección) o de golpe. Además, aunque por fuera se vea bien, el desgaste interno o una junta deformada puede ir anunciándose con pequeñas señales. Aquí la idea es que des una revisada rápida de 2 minutos y decidas: reajusto, cambio junta, cambio latiguillo o llamo a un técnico.

Revisión rápida

  • Pasa un papel seco por las tuercas: si se humedece, hay fuga.
  • Observa si hay óxido, cal o verdín: indican una microfuga antigua.
  • Comprueba que el latiguillo no esté tenso ni aplastado.
  • Asegúrate de que la junta esté en su sitio y en buen estado.

Si notas que el latiguillo gotea en el termo o el calentador, no lo dejes pasar. Un goteo constante genera corrosión y puede terminar afectando a otras piezas de la instalación. ¿Cuándo conviene cambiarlo aunque “todavía aguante”? Si estás instalando un termo nuevo, conviene aprovechar para montar flexos nuevos. Con el tiempo, las gomas se resecan y pueden agrietarse. También debes sustituirlos si presentan abultamientos, deformaciones o señales de oxidación. Un cambio a tiempo cuesta poco y evita daños mayores.

¿Cuándo llamar a un profesional para que te dure años y te olvides del goteo?

Hay tareas que sí puedes resolver con criterio (circuito de agua, revisión de juntas, sustitución de un latiguillo accesible). Pero en termos y, sobre todo, en calentadores a gas, hay líneas rojas claras. No por “miedo”, sino porque una mala intervención puede comprometer seguridad, garantías o legalidad de la instalación.

  • Si hay que tocar gas, abrir este tipo de circuitos o intervenir dentro del aparato: profesional habilitado. En España, la seguridad y condiciones técnicas de instalaciones de gas se regulan por normativa específica (RD 919/2006 y sus ITC).
  • Si no tienes llave de corte o la instalación está fija y no accesible: mejor no forzar.
  • Si el goteo sigue tras revisar junta, asiento y sellado: puede haber rosca dañada, asiento deformado o componente a sustituir (llave, racor, válvula).
  • Si el agua cae sobre zona eléctrica del termo o hay señales de humedad en conexiones eléctricas: corta corriente y llama.

Si te quedas con una sola idea, que sea esta: en latiguillos no gana el que “aprieta más”, gana el que elige bien (medida, conexión y longitud), monta limpio (junta en buen estado, asiento limpio) y comprueba sin prisas. Cuando eliges correctamente la longitud del latiguillo del termo y evitas recorridos forzados, ya has eliminado la mitad de los problemas habituales. Y cuando tienes claro dónde aplicar PTFE, en conexiones que sellan por rosca macho, y dónde no, en uniones con junta, desaparecen de golpe muchos de los goteos más comunes.

Y recuerda: ante cualquier duda, o si no encuentras el producto que necesitas, puedes contactar con nosotros y te ayudaremos a dar con la solución adecuada.

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