¿Cómo reparar fuga de agua en el latiguillo del fregadero?

Una fuga de agua en el latiguillo del fregadero puede parecer un problema muy pequeño… hasta que ves el mueble húmedo, el suelo mojado o ese goteo constante que no te deja tranquilo. La buena noticia es que, en muchísimos casos, el problema se arregla con un ajuste correcto, una junta nueva o cambiando el latiguillo por uno compatible. Si actúas rápido, evitas daños por humedad y te quitas de encima un clásico dolor de cabeza doméstico.

Lo primero que tienes que hacer es identificar el problema

Antes de ponerte a desmontar, es mejor que primero localices el punto exacto del goteo. Parece obvio, pero cuando todo está mojado es fácil confundir el origen: una gota puede “viajar” por la tuerca, resbalar por el latiguillo y terminar cayendo desde otro sitio. Lo más práctico es secar bien la zona, esperar un minuto con el grifo cerrado y luego abrirlo para ver si la fuga aparece solo con presión, al abrir, o incluso sin tocar el grifo.

Guía para hacer un diagnóstico rápido sin herramientas

Con el móvil como linterna y un paño, puedes salir de dudas muy rápido:

  • Gotea en la tuerca (en la unión al grifo o a la llave): suele ser ajuste, junta mal asentada o junta gastada.
  • “Suda” o pierde por el cuerpo del flexible: el latiguillo está dañado y lo más sensato es sustituirlo.
  • Gotea en la propia llave de escuadra (por la maneta o el eje): la llave puede estar deteriorada o no cerrar bien y, a veces, toca cambiarla.

Si no logras cerrar el agua con las llaves bajo el fregadero, pasa directamente a cerrar la llave general de la vivienda. En ese caso, vale más cortar el agua que “negociar” con un goteo que va a más.

¿Qué piezas intervienen cuando hay una fuga bajo el fregadero? 

Bajo el fregadero tienes un conjunto muy típico: llaves de escuadra (las que abren y cierran el agua), el latiguillo del fregadero (la manguera flexible que alimenta el grifo) y las uniones (tuercas/roscas y juntas) que garantizan la estanqueidad. Entender qué hace cada pieza te ayuda a elegir el arreglo correcto y, sobre todo, a no apretar donde no toca ni “parchear” con soluciones que duran dos días.

El latiguillo: el flexible que alimenta el grifo

El latiguillo es el tramo que conecta la salida de la llave con la entrada del grifo. En grifería es muy habitual encontrar combinaciones como 3/8" en un extremo y M10x1 en el otro, pero depende del modelo y de tu instalación, así que conviene revisar medidas y tipo de rosca antes de comprar. En Iterflex tienes opciones específicas de grifería dentro de la categoría de latiguillos con rosca para grifo y también la sección general de latiguillos de fontanería.

Las juntas: el detalle pequeño que evita el goteo

En muchas conexiones de latiguillos, la estanqueidad no la hace la rosca “a pelo”, sino una junta plana. Cuando esa junta se aplasta, se reseca o se mueve al montar, aparece el goteo. Por eso, si quieres reparar fuga de agua en el latiguillo sin complicarte, una de las primeras cosas que conviene tener a mano es una junta del tamaño correcto, como la junta plana racor estrecha 3/8".

Las llaves de escuadra: si no cierran bien, todo se complica

Las llaves bajo el fregadero te permiten cortar el agua al grifo sin dejar la vivienda sin suministro. Si no cierran bien, si están duras o si pierden por su propio eje, arreglar el latiguillo se vuelve una pelea. En ese caso, cambiar la llave suele ser la solución limpia, y puedes ver opciones en llaves de escuadra, por ejemplo, una llave de escuadra 1/2" x 3/8" (fíjate en las medidas antes de elegir).

Guía paso a paso para reparar la fuga de agua en el latiguillo

Lo ideal es trabajar con calma, porque los apretones a lo bruto suelen acabar en roscas dañadas, tuercas marcadas o juntas pellizcadas. Ten a mano un cubo pequeño, un paño, una linterna, y si puedes, una llave inglesa o una llave fija. Si vas a desmontar, te conviene también guantes y un poco de paciencia. Estos son los pasos que debes de seguir para reparar una fuga en el latiguillo:

  1. Corta el agua en las llaves bajo el fregadero: Cierra la fría y la caliente (si tienes ambas). Luego abre el grifo unos segundos para aliviar presión y vaciar el tramo.
  2. Protege el mueble y localiza el punto exacto: Coloca un paño y un cubo justo debajo. Seca tuercas, llave y latiguillo. Vuelve a abrir el grifo un instante (solo si necesitas ver la fuga con presión) y observa: ¿sale de la tuerca, de la unión, o del propio flexible?
  3. Si gotea en la tuerca: aprieta con criterio (sin torsionar el flexible): Primero prueba a apretar a mano. Si sigue goteando, usa la llave y da un ajuste pequeño. Lo importante es no retorcer el latiguillo: sujeta el racor fijo si hace falta y aprieta solo la tuerca.
  4. Si el goteo continúa: desmonta y revisa la junta: Con el agua cerrada y presión aliviada, afloja la tuerca. Comprueba si hay junta plana y si está en buen estado. Si está deformada, cortada o reseca, cámbiala por una del mismo tamaño, como la junta plana racor estrecha 3/8".
  5. Vuelve a montar sin cruzar la rosca: Enrosca siempre primero a mano. Si notas una resistencia rara desde el inicio, para, retrocede y vuelve a presentar. Cuando esté bien “cogida”, termina el ajuste con llave, sin pasarte.
  6. No uses cinta de teflón si la unión sella con junta plana: Si la conexión está pensada para sellar con junta, la estanqueidad la hace la goma. En esos casos, añadir cinta en la rosca no suele resolver el problema y puede dejar la junta mal asentada.
  7. Si el latiguillo pierde por el cuerpo: cámbialo: Cuando la fuga de agua en el latiguillo aparece en la parte flexible (no en la tuerca), no compensa “apretar más” ni improvisar. Cambia el latiguillo por otro compatible en medida y rosca.
  8. Abre el agua poco a poco y comprueba: Abre primero las llaves bajo fregadero lentamente. Deja el grifo cerrado y observa 30–60 segundos. Luego abre el grifo y revisa otra vez. Si todo está seco, lo tienes.

Si quieres ampliar buenas prácticas de montaje (curvaturas, no tensar, enroscar a mano), te viene genial esta guía de errores comunes al instalar un latiguillo.

Cuál es la mejor opción según el problema que encuentres

La clave para acertar es elegir una solución proporcional. Si solo es una junta, no necesitas cambiar todo. Si el flexible está dañado, cambiar juntas no te va a dar tranquilidad. Y si las llaves no cortan, cualquier reparación se convierte en un riesgo porque no controlas el agua. Con estos escenarios típicos, vas directo a la opción más segura y duradera:

  • Opción 1: gotea en la unión (tuerca) y el latiguillo está bien. Si el latiguillo se ve sano y el agua sale justo por la unión, lo más habitual es: reapretar suavemente, Si persiste, sustituir la junta por una compatible, como la junta plana racor estrecha 3/8". Esta solución es perfecta cuando quieres reparar fuga de agua en el latiguillo sin cambiar piezas mayores y con un resultado limpio.
  • Opción 2: el latiguillo pierde por el cuerpo o está deformado. Cuando ves humedad “a lo largo” del flexible, gotas en la trenza o un punto que rezuma, toca sustituir. Para fregadero, te conviene elegir un latiguillo pensado para grifería, con roscas compatibles y longitud correcta. Dos ejemplos habituales: Si dudas con medidas,esta guía para elegir un latiguillo te ayuda a acertar a la primera.
  • Opción 3: la llave de escuadra no corta o pierde por su eje. Si cierras la llave y el grifo sigue sacando agua (o la llave gotea), estás trabajando sin red. En ese escenario, la opción más práctica es sustituir la llave por una nueva compatible con tus medidas, como esta llave de escuadra 1/2" x 3/8". Una vez tienes una llave que corta bien, cualquier reparación del latiguillo se vuelve rápida y segura.

Termina la reparación y evita que el problema vuelva

Cuando el goteo desaparece, no lo dejes para luego. Seca bien el interior del mueble, revisa que no haya charcos y deja ventilación un rato. La humedad sostenida en interiores no solo estropea tableros y herrajes: también puede favorecer la aparición de moho cuando hay superficies húmedas de forma persistente, algo que se trata en materiales de calidad del aire interior.

Para rematar con tranquilidad, quédate con estas comprobaciones rápidas:

  • Con el grifo cerrado, no debe aparecer ni una gota en 1 minuto.
  • Con el grifo abierto, la zona debe mantenerse seca alrededor de las tuercas.
  • El latiguillo no debe quedar tenso ni forzado: deja un recorrido natural y sin “curvas cerradas”.

Si te falta una medida o quieres confirmar compatibilidades antes de comprar, escríbenos por WhatsApp y te ayudamos a elegir el recambio adecuado sin dar vueltas.

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